El silencio revelará las
palabras que mi cobardía no podrá
expresar
bajo tus acordes de lunática
indecisa se formarán las
decisiones
de la palma izquierda
de la furia derecha
del glande central
Escritos diversos, hechos por un estudiante de comunicación social que tiene profundos y terribles delirios literarios...
El silencio revelará las
palabras que mi cobardía no podrá
expresar
bajo tus acordes de lunática
indecisa se formarán las
decisiones
de la palma izquierda
de la furia derecha
del glande central
Descuidado por convicción, obsesionado con el desarrollo, compulsivo en cuanto a los placeres mundanos, amigo de su sombra y del primer libro que violó. Utópico, sectario, sin cuidados políticos, con sangre en las manos, con semen en los codos, con sudor en las uñas, sin marcas en la frente: El joven con vastos delirios literarios que procurará –una vez más- crear alguna narración extraña.
Hijo maldito, vago por esencia, debiéndole dinero, promesas y verdades a medio mundo. Solitario, triste lector de madrugada que toma café para dormir. Fumador lunático, bebedor iluso, impecable mentiroso.
Con jeans rasgados y cigarrillos baratos, cantando la única canción que logró memorizar completamente, esperando que ella se le cruce en la siguiente cuadra. Olvida fácilmente el cariño, es inestable, duda de casi todos, no tiene un lugar favorito para asistir a los encuentros que la piel, las lágrimas y el ardor sexual solicitan.
Escribe por que quiere, con frases trilladas y casi a la volada, sin pensar mucho, evadiendo pacientes análisis que podrían mejorar -o empeorar- el excrito. Llora por que ya no se encuentra en el espejo, quiere a su mariposa liberada por sus plumas, quiere al cadáver que produce flores, quiere al dios que niega, al gato que le lame la herida izquierda, a la mano que masturba su encanto infantil de pedante soñador.
Se alegra con el azul, camina olvidando el viejo precepto de mirar al horizonte, colecciona lágrimas de mujeres, gritos de niños, indignación de humanos. Manipula, porque eso le enseñaron cuando niño. Enseña, porque le gusta que se parezcan a él. Recita mal, no se peina, juega a vivir y siempre pierde. Se declara un hombre extraño.
9 comentarios:
Todo está muy bien.
me gusta más la primera parte...eso del silencio y la cobardía...bueno.
:)
...(ya lo sabe)
Epidemor, qué grato tenerlo nuevamente por este recóndito y nebuloso espacio en la red.
Efemérides, las primeras partes son siempre las mejores, si no recuerde la primera parte de nuestra amistad... fue la mejor (por cierto, le recuerdo que prometió invitar los macolins y los jamilton).
Halfing, vaya hombre sin sombra ¿que será de su vida? ¿ya entendió la triste y estúpida raza a la que pertenece?
Gracias por los comentarios, saludos...
Siempre se sabe el lugar de cada palma temblorosa cuando el silencio o la palbra hastían.
Si fuera tan fácil sentir la determinación mecánica de cada mano.
No es fácil.
¿Y dónde queda la firmeza?
Concuerdo con Efemérides:
El silencio revelará las palabras que mi cobardía no podrá expresar bajo tus acordes de lunática indecisa.
Muy bueno.
¿Dónde queda la firmeza?
Tal vez ésta se haya quedado en unas largas caminatas codo a codo.
Tal vez se haya quedado varada en algún orgasmo reprimido, en alguna sensación no captada, en un palabra vedad, olvidad, silenciada.
La firmeza se ha quedado encerrada en algún absurdo ensayo por tratar de ser más blanda.
a mí me encantó el trozo final, medio vanguardista, qué genial y el tío denegri es demasiado putamadresco
Percibo una gran intensidad en tus palabras=) Oh si... encontre esa imagen en google, cuando buscaba alguna foto para mi pefil...uh si nadie se salva de es extraño sentimiento o.O
ok bye saludos!
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