las palabras divagan en instantes como este

las palabras divagan en instantes como este
tus pecados de mujer rebelde me agradan tanto como la guitarra al amanecer cansadas fumadas agitadas
el lapso de instante vivido una cancion del ayer con recuerdos del mañana
pezones erroneos simplezcos y de cordura matinal
cuando entregas el caliz nocturno de placer salvaje
o cuando existimos por esos senderos de motivos sensibles
las hostias malgastadas con tus mentiras benditas y la trova sonando a todo color por las salas de buena esperanza
tus manos de acordes mis manos de flautas son como rezagos de primates que intentaron matar sus miedos sus soledades sus penas
ya basta de estar sentados abrazandonos y llorando las penas alegres de nuestra existencia
creo que nos hace falta sentir

6 comentarios:

Anónimo dijo...

me encantaría escuchar la explicación de tu escrito, de tu propia boca.ya hablaremos.tkm

EXTRAÑADO dijo...

El escrito simplemente no tiene explicación, lo hice con pura sorna, sin pensar demasiado, sólo uniendo las frases que se me venían la cabeza. No implica a nadie, no está dirigido a nadie; es sólo una forma de rememorar algo así como el subconciente.

halfing dijo...

que lindo...
un anonimo conocido
:)
sera que soy de aquellos que leen y no entienden?
...fluir de las palabras,
es solo dejar pasar...palabras
...escritos.

Anónimo dijo...

Muy interesante, creo que pasaste hara un mes por miblog, me escribiste algo y yo creo haberte respondido, bueno saludos y cuando queiras podes volver a pasar hice un slide de tanguito el perrito mitad chihuahua mitad salchicha muy interesante

Luis

Anónimo dijo...

Est� claro que si, que las palabras fluyeron y tu memoria trabaj� en im�genes.
Ya he mencionado que serias un gran artista, pero no el del pincel sino el de palabras.
Porque aun no considero la perfecci�n plena pues el fin me es sombr�o aun. No lo se... no se si vuelva a escribir.cdt



Azul B.

lalala dijo...

cgLa duplicación infinita, mero remedo de la escencia de orquídeas. Son ellos todos, tan cercanos, tan remotos, tan inciertos.
El viento sopla y los lleva.
hojas van por el cielo de otoño.
Y el tronco, frío y seco espera.
Las nereidas se acercan con la danza de sus ondas prendas.
La luz, la fuente y el árbol verde.