CAMINA...

Camina. Sin pensar en algo, sin detenerte. Camina. Despejando el alma de tanta miseria, aliviando los olores, los sabores, la fe. Camina. Desatándote las manos, quitándote ese vendaje que obstruye tu lindo mirar. Camina. Y tira esas muletas. Y tira esa trampa. Camina desnudo, descubriendo tu cuerpo, olvidando recuerdos siniestros. Camina y toca. Toca los zapatos abandonados, el barro en tus pies, la flor en el borde del camino. Camina. Recoge esa flor, cuélgatela en la solapa, enseña a tus semejantes aquella insignia que te identifica, aquel color que te nombra, aquellos cantos que te entonan. Coge unas cuerdas, un trozo de madera, algo de metal y fabrica una guitarra; como te lo enseñaron tus antepasados, como lo leíste la otra vez. Camina. Grita por aquel que no ves. Grita por el que se perdió; por aquellos que están más allá. Grita y camina. Por los senderos extraños, por las praderas nostálgicas, por los cielos remotos. Únete con tus semejantes, construye. Únete con tus semejantes, ayuda. Únete a tus semejantes y caminen. Camina. Sin importar que te castiguen, sin importar que te excomulguen. Desmitificando misterios, develando verdades, crucificando a profetas. Camina. Camina y camina.

2 comentarios:

Epidemor dijo...

Qué chévere es caminar.
A veces te acuerdas que estás caminando.

Gabriela Parra dijo...

Simplemente me daria pena decirle cuantas veces he leido este escrito...
me ha encantado en su esplendor...
desearia aprenderlo de memoria para que me acompañase siempre...
pero soy humano, y subestimo a mi memoria, considerandola solo una palabra de la cual su accion me ha sido prescindida.

Camina...para descubrir quien eres...